Todo en este planeta es  una gran prueba,  en el sentido de que a cada instante tenemos que elegir nuestros pensamientos, sentimientos,  palabras  y acciones y al hacerlo, nos  acercamos  o alejamos  de Quiénes Somos en Realidad. En el planeta del libre albedrío la prueba es reconocer nuestra divinidad, la prueba es la Consciencia.

La fuente principal de conflicto interno del humano divino  es la batalla que se libra entre  luz y oscuridad,  es decir, entre  rebeldía y obediencia. Es el conflicto subyacente, el foco que alimenta todos los demás conflictos  y del que nos damos cuenta entrada la vida.

Algunas enseñanzas espirituales de la Nueva Energía colaboran en mantener el status quo de la 3D diciendo cosas como:  “tenemos derecho a hacer lo que queramos”, “Dios lo creó así”. No es verdad. Dios no lo creó así.  Dios creó al humano a Su Imagen y Semejanza,  con sus dones y atributos para crear maravillas que beneficien al colectivo,  para reinar sobre la materia y expandir la belleza, la armonía y la perfección. Ese es el propósito de Dios. El amor. Y cuando digo Dios, me refiero a la porción de consciencia divina que yace en nuestro corazón,  el Dios que Yo Soy creó la experiencia para reflejar su belleza.

Algunos trabajadores de la luz incluso afirman que sus guías aprueban la idea que estamos aquí para “hacer lo que nos plaza”  porque “todo está permitido”.  Esto tampoco es verdad. No la aprueban. ¿Nos aman? ¡Infinitamente! ¿Nos seguirán apoyando? ¡Siempre! Pero  no aprueban nuestro estado de rebeldía. Nunca lo harán, porque nos aman y estar en rebeldía es la negación de Quiénes Somos en Realidad.

Esos mismos trabajadores de la luz sueñan con crear la clase de sociedades que tienen los  planetas ascendidos,  pero ninguno comprende realmente lo que esto implica. Los Maestros Ascendidos o Hermanos Mayores que ascendieron en diferentes cuadrantes  Universales abandonaron voluntariamente el estado de rebeldía espiritual y se realinearon con las Leyes Universales.

La Tierra está hoy  pasando por una profunda crisis que no es más que el reflejo del conflicto primordial que yace en el corazón de cada humano.  Existe una batalla campal entre  luz y oscuridad que se manifiesta externamente en actos de barbarie sin igual,  que nos ponen a todos a prueba. No podemos seguir pensando como lo venimos haciendo, ni sintiendo como sentimos, ni hablando como hablamos, ni actuando como hemos actuado hasta ahora .Tenemos que cambiar y el primer paso de ese cambio  es rendirse ante nuestra Presencia, dejar de pelear con ella, dejar de resistirse a ella y amarla sin medida. Amarnos. Esa es la clave. Está en tus manos ¿qué eliges?

Con amor, Gabriela.